INVESTIGANT ELS PLANETES INTERIORS DEL NOSTRE SISTEMA SOLAR

La humanidad tuvo que esperar hasta 1959 para conocer cómo era la cara oculta de la Luna. Las primeras imágenes mostraron algo desconcertante: ¡apenas tenía mares! ¿Cómo era posible? ¿por qué eran tan diferentes? La corteza de la cara visible es mucho más fina que la de la cara oculta. Los grandes impactos provocados por el Bombardeo Intenso Tardío fracturaron la corteza lunar. En la cara visible, el magma del interior del manto emergió por esas grietas formando extensos mares de lava que colmataron las gigantescas cuencas de impacto, pero en la cara oculta, el espesor de la corteza es mayor, por lo que pocos impactos fueron capaces de desencadenar fracturas suficientemente profundas para permitir la ascensión del magma hasta la superficie.

Imágenes cortesía de NASA_LRO - Arizona State University

Tendemos a pensar que el espacio interplanetario está vacío, pero cada año caen sobre la Tierra 40.000 toneladas de polvo cósmico y otros materiales procedentes del espacio, la mayor parte se desintegra en la atmósfera. Sin embargo, en la Luna hasta la más minúscula partícula impacta contra la superficie. Los objetos más grandes han dejado su huella en forma de gigantescos cráteres que se extienden cientos de kilómetros. Pero, paradójicamente, son los más pequeños los que han dejado una huella más profunda. A lo largo de miles de millones de años, esta persistente lluvia de partículas ha pulverizado la superficie lunar, formando lo que se conoce como regolito, una especie de polvo muy abrasivo que recubre todo el satélite y que alcanza profundidades de hasta 15 metros en las tierras altas.

Pero, ¿cómo se ha formado el regolito lunar? Los cuerpos celestes, incluso los más pequeños, vagan por el espacio a velocidades de vértigo. Hablamos de miles de kilómetros por hora. A esa velocidad, un objeto del tamaño de un granito de arena se transforma en un peligroso proyectil. Su impacto contra la superficie lunar libera tanta energía que los restos de la colisión se funden instantáneamente. El material fluido, que rebota formando pequeñas salpicaduras, se enfría tan rápido que se solidifica antes de caer al suelo. Si lo miramos a través de un microscopio, descubriremos un material poroso formado por aristas afiladas y gran cantidad cavidades. Estos minúsculos granos son extremadamente abrasivos y causaron muchísimos problemas a los astronautas de las misiones Apolo.

Para finalizar, un dato curioso, la Luna se aleja de la Tierra a una velocidad de 3,7 centímetros al año. Así que la próxima vez que te cortes las uñas recuerda que la Luna se aleja de nosotros más o menos a la misma velocidad que crecen las uñas de tus manos…