Péndulo de Foucault

Primera planta- En la primera planta del Museu de les Ciències, un péndulo colgado desde lo alto de la estructura del techo, y con una base circular con elementos móviles, demuestra que la tierra gira sobre su propio eje
Péndulo de Foucault Museu de les Ciències

El físico francés Bernard León Foucault en 1851, en una exhibición pública en el Panteón de París, suspendió un péndulo de 67 metros de largo del que colgaba una bala de cañón de 28 kilos. Los presentes observaron atónitos cómo el plano de movimiento del péndulo giraba lentamente en sentido de las agujas del reloj, poniendo de manifiesto la rotación de la Tierra.

Nuestro péndulo tiene una longitud de 30 metros, es uno de los más largos del mundo, y su ciclo de giro completo es de 34 horas. En realidad, no es el péndulo el que gira, sino la Tierra y, con ella, todo el Museo se mueve "alrededor" del péndulo. 

¿Y por qué oscila el péndulo? Cuando lo desplazamos de su posición de equilibrio, la única fuerza que se ejerce sobre él es la atracción gravitatoria sobre su masa. Pero los rozamientos -del cable y del aire- acaban por detener la oscilación. 

El vaivén del péndulo no se amortigua debido a un sistema electromagnético situado en el techo que mantiene su oscilación y permite, al cabo del tiempo, observar su giro, lento, pero continúo, en el sentido de las agujas del reloj. Aunque, gracias a Foucault, sabemos que se trata de una ilusión: es el edificio –y, con él, el planeta entero- el que realmente gira “bajo” el péndulo.

Todo lo que nos rodea gira, con el planeta, cada 24 horas. Además, la Tierra gira en torno al Sol, y el Sol y sus planetas en torno a la Vía Láctea... Pero el péndulo de Foucault ignora todos esos movimientos: está alineado con el Universo.