El Museo de las Ciencias acoge la Conferencia internacional sobre los contaminantes alimentarios y los trastornos en el desarrollo neuronal

02-dic-2006

Presentar las últimas investigaciones sobre los efectos de los contaminantes que hay en la cadena alimentaria sobre el desarrollo cerebral y discutir las posibles implicaciones de los resultados de estas investigaciones en la política europea son los principales objetivos de la International Conference on Food Contaminants and Neurodevelopment Disorders, organizada por la Cátedra Santiago Grisolía, adscrita a la Fundación Ciudad de las Artes y las Ciencias, y que se celebra a partir de mañana en el Museo de las Ciencias.
El Museo de las Ciencias acoge la Conferencia internacional sobre los contaminantes alimentarios y los trastornos en el desarrollo neuronal La apertura de la conferencia contará mañana domingo día 3 de diciembre a partir de las 9:00 horas con la participación del “Acting Director” de la Autoridad Europea sobre Seguridad Alimentaria (EFSA), Herman Koeter, quien presentará el trabajo y papel que desarrolla la citada entidad europea en este ámbito.

El martes día 5 de diciembre, Valerie Rolland, gestora de los Programas de Investigación sobre el tema de la UE, clausurará este encuentro internacional que reúne durante tres días a coordinadores y destacados investigadores de los principales proyectos financiados por la Comisión Europea sobre Food Contaminants and Neurodevelopmental Disorders, así como los más destacados investigadores europeos y americanos en el campo.

Los ponentes que participarán en esta conferencia están utilizando una amplia gama de técnicas multidisciplinares para conseguir una visión más amplia y detallada de los mecanismos por los que los contaminantes alimentarios alteran la función y el desarrollo cerebral y, de esta forma, diseñar procedimientos e identificar marcadores bioquímicos que permitan analizar y predecir estos efectos perjudiciales.

En la conferencia también se analizarán procedimientos para el análisis del riesgo (risk assessment), las diferentes vías de exposición, el análisis de los efectos de la exposición prolongada a dosis bajas de contaminantes, así como el de la exposición combinada a distintos contaminantes, efectos a largo plazo, la neurotoxicidad de los contaminantes que actúan como disruptores endocrinos, y aspectos relacionados.


Metales tóxicos, PCBs y dioxinas

La contaminación de los alimentos por sustancias químicas puede ocurrir como consecuencia de la contaminación ambiental que llega a la cadena alimentaria a través del aire, el agua y el suelo, como ocurre en el caso de los metales tóxicos, los PCBs (bifenilos policlorurados) y de las dioxinas. A la contaminación de la cadena alimentaria también contribuye el uso de diversos productos químicos, tales como pesticidas, fármacos o sustancias administradas a los animales, y de otros productos agroquímicos como abonos. Algunos aditivos utilizados en alimentos así como la fabricación y el procesamiento de los mismos pueden también aportar contaminantes.

Estos contaminantes pueden tener efectos perjudiciales sobre la salud humana y, en particular, sobre el desarrollo cerebral de los niños expuestos a estos contaminantes durante la gestación, la lactancia y las edades más tempranas, en las que se produce la parte principal del desarrollo cerebral.

Son especialmente preocupantes los denominados contaminantes orgánicos persistentes (en inglés persistent organic pollutants, POPs). Estos incluyen, entre otros los PCBs, las dioxinas y el metilmercurio. Estos contaminantes orgánicos persistentes son muy resistentes a la degradación y se degradan muy lentamente, por lo que se acumulan en el medio ambiente y llegan a la cadena alimenticia.

Están presentes, por ejemplo, en el mar, donde son ingeridos por los peces, que pueden acumular diversos POPs (metilmercurio, PCBs) que luego son ingeridos por los animales que se alimentan de los peces y también por los seres humanos. La concentración de POPs es bastante alta, por ejemplo, en la grasa de los osos polar. También la leche materna humana contiene cantidades significativas de algunos contaminantes orgánicos persistentes, especialmente en zonas nórdicas (como en la península escandinava) donde se acumulan los POPs arrastrados por los vientos y las corrientes marinas.

El uso de algunos de estos POPs ha sido prohibido. Sin embargo todavía están presentes en grandes cantidades en el medio ambiente. Además, los posibles efectos tóxicos de sus sustitutos (por ejemplo de los PBDEs, difenilos polibromurados, que sustituyen a los PCBs) aún no han sido suficientemente estudiados.

Aunque estos contaminantes están presentes en el medio ambiente simultáneamente, la mayoría de los estudios realizados hasta hace poco han analizado los efectos neurotóxicos y sobre el desarrollo cerebral de cada agente individual. Las mezclas de los contaminantes pueden inducir efectos distintos a los de los agentes individuales. Pueden actuar de forma sinérgica para potenciar los efectos perjudiciales sobre la función cerebral y el desarrollo cerebral o podría ocurrir que algunas sustancias previnieran los efectos de otras.