Toharia: 'Armstrong decía que no había sido para tanto, que más riesgos corrieron los que hicieron los vuelos previos'

Jul 20, 2012

'Gravedad cero', 'Las Nocturnas' , 'Jardín de Astronomía' y 'Escuela de Cadetes del Espacio', contenidos de la Ciudad de las Artes y las Ciencias que nos acercan a las estrellas
Toharia: 'Armstrong decía que no había sido para tanto, que más riesgos corrieron los que hicieron los vuelos previos'

El director científico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, Manuel Toharia, recuerda la visita del astronauta Neil Armstrong al Museo cuando se cumplen 43 años de la llegada del hombre a la Luna. Aprovechamos para que nos cuente los contenidos dedicados a la astronomía que el visitante encuentra en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, como la exposición 'Gravedad Cero' , el módulo 'Escuela de Cadetes del Espacio'  y el ciclo de planetario en directo 'Las Nocturnas' del Hemisfèric, que él mismo conduce todos los martes en julio y agosto. Además, nos explica qué es el famoso Bosón de Higgs y por qué somos 'hijos de las estrellas'.

 

Hoy hace 43 años que Neil Armstrong pisó la Luna, ¿recuerda que estaba haciendo, lo vio en directo? ¿Qué sintió?

Claro que me acuerdo. Yo estaba recién casado (ese mismo año 1969 me casé, en el mes de enero) y estábamos mi mujer y yo en la sierra de Madrid, en una casa que compartían mis tíos y mis padres, viendo la tele en blanco y negro, de madrugada. Fue emocionante, increíble. Mi tía aguantó junto a mi mujer y a mí, los demás se fueron a la cama. Todavía recuerdo la voz de Jesús Hermida, que a mí me pareció que hablaba más de la cuenta, pero luego todo el mundo dijo que lo había hecho muy bien… Y es verdad que lo hizo bien, pero yo quería escuchar las voces de fondo en inglés. 

Neil Armstrong visitó el Museo de las Ciencias hace unos años, ¿qué impresión le causó? ¿le preguntó alguna curiosidad sobre su hazaña?

Es una persona muy callada pero también muy afable. Le encantó el tomate valenciano, y las gambas rojas de Denia… Y un tinto de Requena-Utiel que le supo a gloria, según decía. Nos dijo que acababa de dejar de volar en su avioneta, en su rancho de Ohio, por culpa de la edad, pero que se sentía igual de joven que cuando fue a la Luna. Lo que sí recuerdo es que mantenía que no había sido para tanto aquella heroicidad de ir a la Luna, y cuando le dije que los riesgos eran muy altos, replicó que más riesgo habían corrido los que habían hecho los vuelos previos de ensayo. No le daba mucha importancia, la verdad. Un tío modesto, sin duda.

En el Museo de las Ciencias, siempre han estado muy presentes los temas de astronomía, desde Rumbo al Cosmos a la actual ‘Gravedad Cero’, el ciclo de observaciones. Es la ciencia más popular y con más seguidores, ¿a qué cree que se debe?

Yo creo que a todos nos encanta lo que tenemos lejos, inaccesible. El ser humano se interesa por dos grandes grupos de cosas: las que le puedan ser útiles en su vida cotidiana –medicina y salud, energía, consumo doméstico, alimentos, medio ambiente y cosas así- o bien todo aquello que despierta nuestra capacidad de sorpresa, de fascinación de fabulación –y aquí, por supuesto, entran los temas espaciales-. Por eso es raro que un museo de ciencias no trate de una u otra forma de ofrecer temas que tienen que ver con la astronomía y la astronáutica.

¿Qué encuentra el visitante del Museo en la exposición ‘Gravedad Cero’ para que se sienta como el propio Neil Armstrong?

Es una simulación de un entorno espacial en el que, aunque estás sentado en una especie de banco, las imágenes te rodean por todas partes, incluso por debajo, y tienes realmente la sensación de estar flotando en el Espacio. No es lo mismo que los astronautas que van a la Luna, claro; pero no está nada mal, la verdad. A mí me encanta…

Y los más pequeños en el Museo conocen también al ya famoso Profesor Bombilla que les enseña los planetas del Sistema Solar con la ayuda de Sparky , ¿qué es ? 

Se trata de iniciar a los más pequeños a la astronomía –pero ojo, que los mayores se lo pasan muy bien también, ¡es asombroso!-. El profesor Bombilla y su Escuela de Cadetes del Espacio es una animación robotizada de lo más divertido, donde se habla de planetas y todo eso de manera sencilla y divertida. Yo he ido muchas veces con mis nietos, y nos lo hemos pasado muy bien…

Además, todos los martes y jueves, en julio y agosto, se está realizando el planetario en directo ‘Las Nocturnas’ en el Hemisfèric, ¿en qué consiste, qué pueden ver los espectadores?

Una sesión de planetario en directo es muy especial porque no es una grabación sino que hay un locutor y un planetarista que van realizando la sesión entre los dos, según un guión aproximado, de forma que resulta mucho más vivo y dinámico que las películas grabadas. Además, como el guión es nuestro, hemos agrupado elementos divulgativos con cuestiones mucho más visuales, imágenes llamativas y todo eso, y de fondo una música que acompaña muy bien a las imágenes fascinantes del cielo. Los martes la locución la hago yo en directo; los jueves la hacen bien Vicente Pelegero, bien Jose Antonio Gordillo. Y los planetaristas según los casos son Dolores Bertoméu o el propio Vicente. Por cierto, está siendo muy bien acogido. En la última sesión tuvimos más de 250 espectadores…

El título de uno de sus libros es ‘Hijos de las estrellas’ ¿estamos hechos del mismo material que las estrellas más lejanas?

En realidad toda la materia que existe en el Cosmo procede del hidrógeno inicial que se formó poco después del Big Bang. Cuando ese hidrógeno –y un poco de helio- se fusiona para “encender” una estrella, ésta va acumulando en su interior, a lo largo de su vida, materiales cada vez más pesados. Cuando esa estrella muere, por ejemplo explotando (casi todas mueren así), buena parte de esos elementos pesados se esparcen por el Espacio y en algún caso pueden llegar a formar parte de otra estrella naciente. Ésta, al encenderse, elimina los materiales pesados, que quedan flotando en torno suyo y que luego, al enfriarse, acaban formando los planetas. Y de esa materia planetaria, en nuestra Tierra, surgió luego la vida… O sea que el carbono de las moleculas orgánicas de los seres vivos, y el hierro de la sangre, y el oxígeno que respiramos, y el calcio de los huesos, y el fósforo del ADN, y todos los demás elementos de los que estamos compuestos, todos ellos proceden de una estrella anterior al Sol. En ese sentido, ¡claro que somos hijos de las estrellas!

Por más que leo sobre el Bosón de Higgs… es un gran reto para la divulgación científica. Como físico, ¿qué le parece que se haya probado su existencia? ¿puede explicarnos que es esta especie de ‘pegamento universal’?

Realmente casi todo el mundo esperaba que acabara confirmándose la existencia del Higgs; ahora bien, no sabíamos si la teoría que exigía su existencia era del todo exacta. Podría ser diferente a lo que se pensaba, incluso algunos pensaron que jamás aparecería y que quizá eso indicara su no existencia, lo que obligaria a una nueva Física, mucho más complicada aun que la actual. Pero no, aquí parece estar; y en el rango de energías en el que se le esperaba, lo que es buena señal. Pero todo esto hay que confirmarlo con muchos más experimentos aun; quizá en diciembre de 2012 (tendremos tres veces más resultados que ahora) tengamos más detalles, e incluso algunas “señas de identidad” que confirmen que, en efecto, es el bosón de Higgs que se esperaba. Su importancia radica en que desde que se pensó que “debía” estar ahí, hace casi 50 años, aun no había podido ser “descubierto” por falta de instrumentos suficientemente potentes, como el actual superacelerador LHC europeo del CERN, en Ginebra. Este bosón es característico del campo de fuerzas que le otorga masa a las partículas. Algunas de ellas no tienen masa, como el fotón de la luz, otras tienen masas variables, como el electrón o los protones y neutrones del núcleo de los átomos mucho más pesados. Pero, ¿por qué? Bien, la respuesta es el campo de Higgs, cuya partícula efectiva es el bosón… En teoría, todo esto se sabe desde hace muchos años. Pero aun no había sido detectado experimentalmente. Y si por fin está, como parece casi seguro ya, es una buena confirmación de que la teoría es correcta.