Hoy es el Día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Feb 11, 2021

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra cada año el 11 de febrero, fue aprobado en 2016 por la Asamblea General de las Naciones Unidas para promover el acceso y la participación equitativa de las mujeres y las niñas en la ciencia. Con motivo de esta celebración, le preguntamos a cuatro científicas que participan en nuestros ciclos de conferencias sobre los principales retos a los que se han enfrentado, sus referentes y qué les dirían a las nuevas generaciones. La matemática Mª José Martínez Usó, la viróloga Pilar Domingo-Calap, la catedrática de Genética Amparo Latorre y la catedrática de Tecnología de Alimentos Amparo Chiralt nos cuentan cómo viven su pasión por la ciencia.
Hoy es el Día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
1- ¿Cuáles han sido los principales retos a los que ha tenido que enfrentarse en su carrera?
2- ¿Tenía una referente, una científica que le inspirara?
3- ¿Qué le diría a una joven que quiera dedicarse a la ciencia?
 
Mª José Martínez Usó, investigadora del departamento de Matemática Aplicada, de la Universitat Politècnica de València y experta en historia de la astronomía
 
“Al comenzar mis estudios a veces la gente a la que decía que estaba estudiando matemáticas no entendía que me fuera a dedicar a una profesión tan poco "femenina". Pero de esto hace más de treinta años y hoy está más que superado”
“La ciencia exige mucho, pero también aporta mucho y puedes ser partícipe de cosas maravillosas” 
“Madame Curie es especialmente admirable por todos los problemas que tuvo que superar e Hipatia de Alejandría fue una científica en una época en la que esta palabra apenas tenía sentido”
 

1- A lo largo de mi carrera yo he sido de las privilegiadas que no han   encontrado demasiados obstáculos por razón de sexo para alcanzar las  metas que me he propuesto. Siempre me he sentido apoyada por mi  familia y los profesores me han tratado igual que al resto de mis  compañeros masculinos. Sí es cierto que al comenzar mis estudios a  veces la gente a la que decía que estaba estudiando matemáticas no  entendía que me fuera a dedicar a una profesión tan poco "femenina".  En aquel momento lo normal era que las chicas estudiaran carreras de  letras y los chicos carreras de ciencias. Pero de esto hace más de  treinta años y hoy está más que superado.

2 - Tenía, y sigo teniendo, dos referentes: una es Marie Sklodowska,  Madame Curie. Leí su biografía y me impresionó todo de ella desde los  años de estudiante pobre en París hasta su tenacidad y persistencia en  las investigaciones que llevó a cabo y que la llevaron a ganar dos  premios Nobel. Es especialmente admirable por todos los problemas que  tuvo que superar debido a las costumbres sociales de la época. Sí,  ganó dos premios Nobel, pero el primero quisieron concedérselo solo a  su marido quien se negó a aceptarlo a no ser que también se lo  concedieran a ella. Sí, fue la primera mujer en ocupar un puesto de  profesora en la universidad de París, pero la habían rechazado muchas  veces anteriormente.Mi otra referente, más cercana a la rama a la que me dedico, ha sido  Hipatia de Alejandría. Filósofa, matemática, astrónoma… aunque no se  ha conservado ninguna de sus obras sabemos que fue una gran  investigadora porque muchos autores posteriores que sí pudieron leer  sus trabajos hacen referencia a sus logros. Ella fue una científica en  una época en la que esta palabra apenas tenía sentido y cualquier tipo  de saber estaba restringido a un grupo de privilegiados, la mayoría  hombres.

3- ¡Que adelante, por supuesto! La ciencia exige mucho, pero también  aporta mucho y pueden ser partícipes de cosas maravillosas. Mirad, sin  ir más lejos, lo que se ha conseguido este año. Se ha desarrollado una  vacuna contra el virus que ha provocado la peor pandemia a nivel  mundial del último siglo ¡¡en menos de un año!!. No solo eso, tenemos  telescopios que son capaces de ver casi, casi, el principio del  universo. Tenemos sondas espaciales que viajan a mundos con los que  hace cien años solo soñábamos… ¡¡Venga, chicas, que la ciencia también  es nuestra!!

 
Pilar Domingo-Calap, investigadora del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (I2SysBio), centro mixto de la Universitat de València y del CSIC
 
“Desde pequeñita quería ser científica, me interesaban las cosas invisibles al ojo humano”
“La virología es un mundo apasionante en el cuál hay muchas científicas brillantes”
“Como mujer, en ciertas ocasiones a lo largo de mi carrera profesional he detectado desigualdad entre hombres y mujeres, lo cual me parece inadmisible en la sociedad actual” “Las nuevas generaciones ya están más cerca de la igualdad, aunque es verdad que aún queda mucho por hacer”
 
1-Mi carrera como científica podría describirla como una sucesión de retos de superación personal. Desde pequeñita quería ser científica, me interesaban las cosas invisibles al ojo humano, y ya desde niña mis padres me compraron un microscopio para poder observar una nueva dimensión de la naturaleza. Ello me llevó a estudiar Biología, y poco a poco me he ido especializado en la Virología, un mundo apasionante en el cuál hay muchas científicas brillantes. A lo largo de mi experiencia, en ocasiones ha sido complicado compaginar la vida personal y con la profesional, ya que el camino hacia la estabilización en el mundo de la investigación nos hace viajar mucho (yo por ejemplo he vivido muchos años en Francia), así como tener unos horarios intempestivos. Como mujer, en ciertas ocasiones a lo largo de mi carrera profesional he detectado desigualdad entre hombres y mujeres, lo cual me parece inadmisible en la sociedad actual. Espero que poco a poco se vayan eliminando ciertas barreras y podamos sentirnos personas iguales, siendo valoradas por nuestras capacidades y no por otros aspectos que no deberían ser tenidos en cuenta.
 
2- La verdad es que no podría decir que he tenido o tenga como referente una científica en sí. Creo que todas esas mujeres que en el pasado lograron llegar a hacer grandes descubrimientos luchando contra viento y marea para poder demostrar que las mujeres podemos ser igual que los hombres, deberían ser referentes para nosotras y par la sociedad en general. Por supuesto, si tengo que elegir a alguien, me quedo con Marie Curie, una científica brillante y reconocida con dos Premios Nobel, que dio su vida por y para la ciencia, y que por desgracia aún escucho a veces decir, que si llegó hasta ahí fue gracias a su marido… También me gustaría mencionar a Rosalind Franklin, que hizo posible el descubrimiento de la estructura del ADN y cuyo nombre no suele mencionarse.  Por último, mencionar a Margarita Salas, viróloga española que introdujo la biología molecular a nuestro país, que descubrió la ADN polimerasa del virus Phi29, y fue la primera mujer española en ser miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, un reconocimiento internacional al que muy pocos investigadores pueden optar
 
3- Cualquier persona debería poder tener acceso y libertad de elegir su futuro profesional, sin tener en cuenta si es hombre o mujer. Por suerte, las nuevas generaciones ya están más cerca de la igualdad, aunque es verdad que aún queda mucho por hacer. No debería haber carreras ni posiciones para hombres o para mujeres, cualquiera con las capacidades necesarias debería poder conseguir un puesto de trabajo. Yo intento transmitir eso, que las jóvenes no vean que hay barreras por ser mujer, que sigan su vocación e intenten ser las mejores en lo que hacen y hagan, lo mismo que le diría a cualquier persona.
 
Amparo Latorre. Catedrática de Genética. Investigadora del Instituto de Biología Integrativa de Sistemas (l2SysBio). Universitat de València-CSIC
 
“No me planteé presentarme a las oposiciones a Cátedra hasta que mis hijos estaban en la Universidad”
“Sólo conocía a Marie Curie pero pronto empecé a saber de muchas injusticias: Rosalind Franklin la gran ignorada en el descubrimiento de la doble hélice; Esther Lederberg la microbióloga que tanto aportó a la Biología y que sólo a su marido le dieron el Nobel”
“El camino no es fácil, es competitivo y, además, no te sueles enriquecer. Pero la ciencia también puede ser divertida. Te relacionas con gente extraordinaria de todo el mundo”
 
1- Retos muchos, pero indudablemente, el principal ha sido ser mujer en un mundo de hombres. Sólo con mirar cuántas de las niñas que estudiamos en el colegio hemos llegado a ser investigadoras (Catedrática de Universidad, en mi caso), el resultado es, ciertamente, triste. Hay, además, el reto de los hijos (dos) que, en mi caso, tuve que compaginar con una intensa actividad docente e investigadora, lo que implica dudar siempre si les estaré dedicando todo el tiempo que se merecen. Sirva como muestra que no me planteé presentarme a las oposiciones a Cátedra hasta que ambos estaban en la Universidad. Hay, además, retos menores como tener que aprender inglés porque yo venía de una época en que se estudiaba francés; no tener mucho dinero para comprar libros, etc. Afortunadamente han cambiado muchas cosas que pueden hacer algo más fácil a la mujer actual superar muchos retos, pero todavía es insuficiente.
 
2- Al estudiar biología era difícil tener una científica como referente porque los investigadores relevantes eran hombres. Sólo Marie Curie era conocida para mí, aunque sí leía mucho y sabía de numerosas mujeres que luchaban por abrirse paso. Pero pronto empecé a saber de muchas injusticias: Rosalind Franklin la gran ignorada en el descubrimiento de la doble hélice; Esther Lederberg la microbióloga que tanto aportó a la Biología y que sólo a su marido le dieron el Nobel; Barbara MacClintock que, afortunadamente fue longeva y a los 81 años recibió el Nobel; Lynn Margulis a quién no le publicaban sus ideas; y algunas otras. En la Universidad también había pocas mujeres profesoras, pero tuve la suerte de que mi directora de Tesis fue la Dra Rosa de Frutos y me transmitió la pasión por la docencia y la ciencia.  
 
3- Que estudie mucho, que lea mucho, que tenga una mente abierta porque la ciencia es multidisciplinar y si una se dedica “solo a su tema” pierde perspectiva. Que reflexione sobre su papel en la sociedad como científica, para lo cual es esencial que adquiera una visión humanista conociendo lo que preocupa a otros pensadores (mujeres y hombres en este caso). Además, le daría muchos ánimos porque el camino no es fácil, es competitivo y, además, no te sueles enriquecer. Pero la ciencia también puede ser divertida. Te relacionas con gente extraordinaria de todo el mundo e incluso haces grandes amistades. La asistencia a Congresos, por ejemplo, te permite conocer lugares y ambientes muy particulares. En resumen, que, si lo tiene claro, adelante. 
 
Amparo Chiralt, doctora en Química y catedrática de Tecnología de Alimentos, Universitat Politècnica de València (UPV) 
 
Mi primer contacto con la investigación fue con mi tesis doctoral y tuve un excelente director, el Profesor D. Eduardo Primo Yúfera. Él fue mi principal inspirador con su rigor”
“Hacer lo que te gusta y cumplir tus sueños es el mayor aliciente y la ciencia puede motivar muchísimo a determinadas personas, pero no a todas. El mundo de la ciencia es muy competitivo”
“Uno tiene que sentirse bien en ese entorno competitivo y colaborativo a la vez, donde el gran aliciente es sentir que se es capaz de aportar soluciones a problemas reales de la sociedad”
 
1- Mi principal reto ha sido siempre tratar de hacer una identificación adecuada de los problemas y buscar soluciones basadas en la investigación y en el avance del conocimiento, de una forma rigorosa y con el enfoque adecuado, analizando en cada momento los avances llevados a cabo en ese ámbito en concreto y en otros que pueden ofrecer soluciones interdisciplinares.  
 
2- Mi primer contacto con la investigación fue con mi tesis doctoral y tuve un excelente director, el Profesor D. Eduardo Primo Yúfera. Él fue mi principal inspirador con su rigor, su visión de los problemas que solo puede resolverse con la investigación rigurosa y basada en los avances obtenidos con anterioridad.  
 
3- Lo primero es que le guste la investigación, que tenga un gran interés por el conocimiento y que disfrute con todo ello, al margen de las dificultades que conlleva la carrera investigadora. Hacer lo que te gusta y cumplir tus sueños es el mayor aliciente y la ciencia puede motivar muchísimo a determinadas personas, pero no a todas. El mundo de la ciencia es muy competitivo, en el que constantemente se miden los méritos por la producción y el buen trabajo realizado. Todo esto conlleva muchas satisfacciones, pero uno tiene que sentirse bien en ese entorno competitivo y colaborativo a la vez, donde el gran aliciente es sentir que se es capaz de aportar soluciones a problemas reales de la sociedad.